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¿Te diriges correctamente al público?

abril 9, 2021

En ocasiones el director o el dramaturgo indican que tu personaje ha de hablarle directamente al público, haciendo si no se realiza bien el trabajo que salgas del personaje para estar comunicándole a tus amigos, enemigos, profesores, familiares, críticos o compañeros. El punto está en que puedes desconectar con la realidad imaginada de la escena para conectar con la realidad. La solución es encontrar la armonía entre ambos mundo pero ¿Cómo lo hacemos?

Hace poco más de dos años cerraba una obra dirigiéndome directamente al publico y por lo tanto rompiendo la cuarta pared, tras esta última intervención se cerraba el telón y me hubiera sido de gran ayuda en ese momento para no desconectar de la vida en el escenario. Al igual que estuvimos hablando en un artículo anterior en esta web sobre crear paisajes en la cuarta pared ahora crearemos nuevos personajes que se acomoden a nuestras necesidades, que se acomoden a la realidad por la que tenemos que confiar. ¿Sabes usar correctamente la cuarta pared?

¿Dónde se encontrarán nuestros nuevos personajes?

Si por ejemplo en la obra existe el gran salón de un castillo anclaremos a los personajes con los objetos que vislumbremos, al igual que hacíamos creando paisajes en la cuarta pared. El problema se encuentra cuando hemos de particularizar a aquellas personas a las que nos dirigiremos, ten en cuenta que en el momento en el que le hablas a alguien este se convierte en tu compañero de escena pues hemos de tomar al público de la misma forma. Entonces integra al público en la obra y dale un sitio creándolo a tu imagen y semejanza y no me refiero físicamente, sino hazte preguntas sobre él al igual que lo harías con un compañero. 

Para acabar de darles vida a estos nuevos compañeros de escena lo ideal es “ubicarlos por encima, a los lados o entre los miembros del público, de manera que resulte imposible entrar en contacto directamente con los espectadores que están allí sentados”. Ya que el simple hecho de mirar directamente al público a los ojos lo saca de la obra ya que pueden sentirse incómodos hundiéndose en la butaca, ofenderse o hacerles pensar más que disfrutar de la misma obra. Distinto es en un café teatro o de microteatro donde no existe tanto texto y se da más cabida a la improvisación. 

 

 

Tu le das vida a tu compañero y el te la da a ti. 

 

 

 

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Recuerda que la información de este post ha sido extraída del libro de Uta Hagen “Un reto para el actor”, en el cual el escritor del post (Alberto Arroyo) ha aterrizado los conceptos y añadido experiencias y comentarios personales en base a esta información.   

 

 

 

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