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No te escondas tras el gesto. Da lo que necesites

enero 19, 2020
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Al actor se le exige que sufra y llore en el papel solo en su casa, en los ensayos o encima del escenario. La intención es interpretar para llegar al público, el personaje requiere una serie de emociones que nosotros como actor debemos desmenuzar y entender, estas se encuentran en el subtexto.  

En la transmisión buscamos que el espectador se vea así mismo, se encuentre relatado con las cuestiones y el contexto del personaje. El teatro no es más que mostrar las preocupaciones existenciales que tenemos los seres humanos. La actriz o el actor debe hacerlo teniendo en cuenta la claridad, la penetración, profundidad y la belleza de lo que ocurre. Teniendo claro como intérpretes que debemos mostrar y cómo hacerlo, tenemos que tener en cuenta que la transmisión debe estar limpia de todo lo que sobra y que puede dar a entender otros significados en el mensaje. 

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Imagínate un lienzo donde tienes que pintar, el lienzo está todo dibujado, pero tienes que hacer sobre este un dibujo bonito y preciso, es complicado ¿verdad? A nosotros nos ocurre lo mismo en nuestra profesión no podemos trabajar con las emociones prestadas del personaje si se encuentran las nuestras presentes. Y no solo me refiero a emociones sino también a gestos exagerados y superfluos. 

Un inciso. Puedes practicar la limpieza de los gestos en el personaje con mi último libro de teatro donde critico al reggaetón y otros géneros musicales mediante 10 obras de microteatro. Prólogo Josefina Núñez y Epílogo Brisa Fenoy. Las palabras no entienden.  

El actor que trabaja con gestos sobrecargados y exagerados se parece al dibujo hecho en una hoja de papel manchada, por ello antes de indagar más en el personaje lo primero que debemos hacer es eliminar todo lo que es nuestro y que sobra en el personaje. Solo así surgirá con precisión la transmisión del mensaje. 

El gesto no puede dominarte a ti, debes ser tu misma quien domine al gesto. Ocurre en escena que algunos actores no pueden mostrar su rostro por pequeños gestos que estos mismo realizan al actuar, el espectador está pendiente a esto y lo aleja del mensaje que se quiere dar. Estos actores son enemigos de sí mismos, no se dejan ver como personaje.  

Perfecto ya sé que hay que controlar lo que no es mío y lo primero nada más recibir el papel es limpiarme como actor para no añadirle mis gestos al personaje, la teoría está muy bien, pero ¿Cómo sé que gestos no debo añadir en la interpretación de mi personaje? Muy sencillo, no puedes hacer gestos que no se encuentren en el papel, te pongo un ejemplo: Estoy preparando un texto donde en una ocasión se nombra al teatro, pues en mi partitura de espacio he marcado que “teatro” se encuentra a mi izquierda a la altura de mis ojos, en cuanto lo nombro miro a este punto para que mi personaje lo vea. Esto es un gesto justificado, todo movimiento en escena debe tener un por qué. Teniendo esto claro podrás notar en tus interpretaciones mayor claridad para transmitir el mensaje. 

 

 

 

Si está añadido sin justificación sobra. 

 

 

 

 

 

 

Quiero comentarte algo, si te suscribes aquí (al newsletter del blog), serás la primera persona en estar informada sobre mi nuevo libro, el cual contiene 10 obras de teatro (de varios estilos) inspirado en su gran mayoría en el reggaetón (prólogo Josefina Núñez, epílogo Brisa Fenoy). A parte si te suscribes también recibirás ofertas de mis libros “Crea trabajo como intérprete” y “Manual de actuación”. 

 

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