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Aprende a escuchar activamente en escena

mayo 21, 2020
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La escucha activa en nuestro arte es principal para poder participar en cuerpo y alma con la acción dramática. En los años 40 en Estados Unidos los guiones estaban por partes, esto quiere decir que solo te daban las tres últimas palabras del texto de tu compañero que te replicaba. Pensándolo bien es increíble que se pudiera interpretar así ya que para entender lo que ocurre has de conocer ambos textos. Esto te hace tener que adivinar parte de la obra y seguramente errar en el intento. 

Uno de los problemas que tenemos y que nos hace estar faltos de escucha activa como intérpretes es el de memorizarnos el texto tal y como es. En el ensayo juegas el texto, pero si te lo memorizas estrictamente te será más complicado hacer los cambios que se te propongan. Cuando hablo de memorizar el texto me refiero también a las intenciones sin haberlo ensayo anteriormente con el grupo. Ignorarás el contexto de las palabras y a donde van dirigidas 

¿Cómo mantener una escucha activa adecuada? 

La clave es conectar con los objetos internos que tenemos en nuestra experiencia, hacer nuestras las palabras que recibimos del compañero y responderle con la misma intensidad con la que nos llega. Puede suceder que cuando el texto de nuestro compañero pasa de dos frases dejamos de escucharle, para solventar esto estamos extremadamente pendientes a todas y cada una de las palabras que está diciendo. Esto es lo mismo que cuando nos memorizamos el texto estrictamente. Hemos de sentir en nosotros lo que el receptor nos comunica.  

Cuando una persona nos está contando algo de su interés nosotros iremos asociando a nuestras experiencias lo que nos es contado. Para que lo entendamos fácilmente pondré un ejemplo: El otro día iba caminando por la calle 13 mientras me dirigía a comprar el pan, pero en ese momento me di cuenta que me dejaba el dinero en casa, entonces tuve que volver a por él, al salir por segunda vez de mi casa la panadería ya había cerrado y mi vecino Julián me acabó dando una barra de pan que le había sobrado en la comida. Al contarte esto irás viendo imágenes. Puede que veas una calle, aunque esta no sea la 13, en vez de comprar pan vas a comprar pasteles y similitudes que son más cercanas a tu vida. 

Un inciso. Puedes trabajar la escucha activa con alguna obra de mi libro Las Palabras no Entienden donde critico al reggaetón y otros géneros musicales mediante 10 obras de teatro. Prólogo Brisa Fenoy y epílogo Josefina Núñez. Las Palabras no Entienden.   

Una escucha activa conlleva una interpretación de lo que nos comunican, esto se relaciona al mismo tiempo con nuestra reserva personal de acciones mentales y psicológicas. Pensamos en el contenido, consideramos si nos agrada o lo repelemos, vemos si se nos ajusta a nuestras necesidades y una serie de características que hacen que estos parlamentos de tu compañero se acercan más a tu persona y finalmente puedas mantener la escucha activa.  

 

 

Escuchar no es solo saber que se ha dicho, es analizarlo y entenderlo. 

 

 

 

 

Recuerda que la información de este post ha sido extraída del libro de Uta Hagen “Un reto para el actor”, en el cual el escritor del post (Alberto Arroyo) ha aterrizado los conceptos y añadido experiencias y comentarios personales en base a esta información.   

 

 

 

Quiero comentarte algo, si te suscribes aquí (al newsletter del blog), serás la primera persona en estar informada sobre mi nuevo libro, el cual contiene 10 obras de teatro (de varios estilos) inspirado en su gran mayoría en el reggaetón (prólogo Josefina Núñez, epílogo Brisa Fenoy). A parte si te suscribes también recibirás ofertas de mis libros “Crea trabajo como intérprete” y “Manual de actuación”. 

 

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